Nunca es tarde si la dicha es buena

FirmaLaura_eixam

 
La navidad, esa época que nos hace mejores personas. La ilusión de que sí, éste año nos toca, la carta de los Reyes Magos y los brindis llenos de buenos deseos. Las intenciones de las marcas también se ven afectadas por la festividad llena de solidaridad, humanidad y buenrollismo. Porque la publicidad también sirve para fomentar la cultura.
 

 
Antonio el del bar encarna a ese camarero que nos prepara cada día el café, ennobleciendo el gremio de los bares de barrio. Antonio nos hizo olvidar definitivamente al “calvo de la lotería”. Destacando la cultura del bar, el valor de la comunidad vecinal y la importancia de compartir con el otro inunda la pantalla. Yo lloré con la misma emoción que los niños cantaron “el Gordo”. La lotería del bar de mi pueblo se agotó. Todo funcionó según lo previsto.
 

 
Comparar la carta de deseos a los Reyes Magos con la Carta de deseos a los Padres, ¿qué te gustaría que decirles a tus padres? pone de manifiesto el modelo de familiar actual. Con un tono tan distendido como didáctico, Ikea pone el dedo en la yaga reflexionando sobre los valores básicos de la navidad. El tradicional “estar en familia” sustituido por un consumismo neurótico nos hace perder nuestro tiempo haciendo cola en los centros comerciales. Los padres, siempre ocupados, trabajan mucho bajo la idea de “darle a su hijo lo mejor”. Lo mejor, por lo general, es más caro por lo que hay que trabajar más y una vez dentro del círculo vicioso nunca se sabe cuánto es suficiente. Sin embargo, según el ejemplo que propone la marca, cuando el niño tiene que elegir entre ambas cartas escogen la Carta de los Padres. En ésta reclaman pasar más tiempo con sus padres, que jueguen más con ellos y que no se enfaden tanto. Ikea potencia la casa como lugar para compartir las experiencias familiares también en navidad. Educa a los padres. Todos reflexionamos.
 

 
Campofrío, promulgando la marca España, ilustra el estado anímico del país en sus campañas. En tono de humor inteligente, las campañas navideñas mejoran en su conjunto. La primera campaña en el 2012 recordaba los hitos por los que sentirse orgulloso de ser español. En el 2013 el mensaje iba dedicado a los expatriados: “uno puede irse pero no hacerse”. En éste último anuncio aúna las causas sociales nacionales. Reivindica la necesidad de mantenernos unidos cuando hay que apagar fuegos. Porque el humo del fuego del vecino te terminará llegando, hay que ayudar en las causas sociales ajenas. Asumiendo las discrepancias entre los nacionalismos, el problema de las preferentes, la desilusión del estudiante, el cierre de negocios locales; la marca se une al discurso emergente del cambio. Todos andamos quemados y entre todos podemos apagar los fuegos. Claro que podemos.
 
Consciente de que estamos en “la cuesta de enero”, que la magia de los bares es sustituida por el olor del gimnasio, que el turrón es el pasado del puré de acelgas y la carta de los Reyes Magos ya dio paso a las rebajas, sentía la necesidad de repasar la magia navideña. Porque la publicidad navideña vuelve a la caja tonta un poco menos tonta.

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