Evolucionemos

FirmaLaura_eixam

 

 

Seguimos haciéndonos daño, seguimos matándonos los unos a los otros, matando a nuestros hermanos, hermanas, vecinos y amigos. Seguimos fabricando armas. Seguimos cometiendo atentados. Seguimos atentando contra lógica. Evolucionemos. Amemos. Follemos (…).

 

¿Somos un mundo evolucionado? ¿hacia dónde evolucionamos? ¿es normal que el sexo o lo erótico sean palabras tabú mientras que, de forma sistemática, somos expuestos a la violencia y el terror en los medios de comunicación? ¿hasta qué punto disimular nuestros deseos más intrínsecos conllevan a una tergiversación de la realidad?

 

El anuncio realizado para el salón erótico de Barcelona cuenta ya con casi un millón de reproducciones. Nacho Vidal, el rey del porno, reivindica un cambio de comportamiento humano, respecto a la relación con el otro, respecto al sexo. Apela a la comunidad para proponer que paremos de luchar los unos contra los otros para practicar sexo los unos con los otros. Evolucionemos. Amemos. Follemos. Cambiemos los misiles por consoladores (…) Basta de ridiculizar al instinto animal, volvamos a la base de nuestra existencia más intrínseca. Dejemos de intelectualizar socialmente generando más conflictos en la comunidad, con el vecino, con otros países. Sintamos la llamada de la biología, de la naturaleza, ella siempre fue, es y será la más sabia. Cuando bajamos al plano sexual todos somos iguales. No hay diferencias ni conflictos porque todos somos animales.

 

En la simplificación de las emociones está el alcance de su mensaje de comunicación. Lo erótico-festivo gusta a la gran mayoría, aunque paradójicamente siga sonrojando a la gran minoría. Más allá de las contradicciones que el porno pueda ocasionar ética y moralmente en nuestro imaginario colectivo, ¿por qué hablar de guerra sigue estando más aceptado que hablar de sexo? Propongo una reflexión teórica sobre las prioridades del ser humano para repensar cómo y en qué enfocamos nuestra energía.

 

Vivimos en un mundo orientado a la auto-realización personal y profesional, asumiendo que ya hemos sido capaces de asentar nuestras necesidades básicas. Ocupamos la mayor parte de nuestro tiempo en prepararnos para la autorrealización y la creatividad. Estamos programados para pedalear a toda marcha la carrera hacia el éxito cuando quizá deberíamos revisar si las necesidades más básicas están o no resueltas.

 

¿Y cuáles son nuestras necesidades básicas? ¿Cómo las priorizamos? Las necesidades fisiológicas son las que crean la base de la pirámide. Éstas se componen de la nutrición, el descanso y el sexo. ¿Están nuestras necesidades fisiológicas bien resueltas? ¿Tenemos una buena nutrición, un buen sueño y un buen sexo?

 

piramide

 

 

Al pertenecer a un país desarrollado, asumimos que la base de la pirámide de Maslow está ya asentada y focalizamos la energía a llegar a lo alto de la pirámide. En la pirámide se visualiza cómo las diferentes necesidades afectan al individuo, y cómo la no consolidación de las necesidades referidas a la Fisiología afecta directamente al buen asentamiento del resto de la pirámide Seguridad, Afiliación, Reconocimiento y Autorrealización. Es decir, si no tenemos buen sexo será mucho más complejo sentir seguridad, amar, tener estima o llegar a la auto-realización como individuo. Si no se consigue una pirámide equilibrada es más fácil caer en la crítica destructiva, tener rabia, generar frustración y/o vivir en el miedo. Esto a su vez genera desconfianza, violencia y desequilibrio en el ser humano.

 

En un mundo cada vez más tétrico, Nacho reclama el empoderamiento de los ciudadanos para romper el tabú que provoca hablar de sexo. Con este video grita la necesidad de cambio, muy a la española, practiquemos sexo. Nacho se hace omnipresente utilizando la voz en off, hilvanando el popurrí de imágenes explícitas e implícitas ajustadas al discurso. La síntesis de la idea queda clara en su última frase:“Solo cuando cada polla y cada coño de éste mundo sea respetada merecerá la pena vivir en él. Un lema tan crudo como el personaje, Nacho Vidal, y tan humano como la persona, Ignacio Jordán.

 

La segunda parte de esta campaña: #touchme. Es un experimento sociológico real que recoge la reacción de personas anónimas cuando se encuentran, por sorpresa, con un actor o actriz porno y que directamente le dice “Tócame”. La campaña, además de contener cierto morbo, saca a los actores, idealizados, de la pantalla a un plano más cercano. Se convierten en personas tocables. El objeto de deseo se materializa, emplazan a iconos sexuales en un espacio: El salón erótico de Barcelona.

 

 

 

 

 

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